El Natahoyo ya disfruta de la fachada blanca y rehabilitada de la capilla de San Esteban del Mar

La reforma que impulsa el Club Rotario se centra ahora en la adecuación del interior, a la espera de que el Ayuntamiento urbanice todo el entorno.

Después de años de abandono y semanas de andamios, la capilla de San Esteban del Mar ya luce blanca y primorosa en su rincón de El Natahoyo. Justo en el punto de intersección entre el barrio de toda la vida y esa nueva trama de ciudad que se va a desarrollar en el suelo que ocupara el astillero de Naval Gijón. Todo un símbolo. La nueva imagen a pie de calle de la capilla evidencia que su rehabilitación exterior ya casi ha terminado. Pero aún queda por hacer.

«El exterior está casi listo, falta el rosetón, pero eso va a quedar para el final. Ahora toca trabajar en el interior enfoscando, colocando pladur y trabajando en el techo», explica Patricia García Zapico, la presidenta del Club Rotario de Gijón, que es la entidad que impulsa la rehabilitación de la capilla con la intención de convertirla en un espacio de uso cultural. Al tiempo que se avanza en las obras que den vida a este inmueble de 1648 con la intención de que esté rematado para Navidades, los rotarios siguen trabajando para conseguir todo el dinero necesario para la financiación del proyecto, cuyo coste ronda los 90.000 euros.

Aunque los andamios de obra se retiraron hace días, lo que aún se mantiene firme es el muro que separa la capilla del viario, encerrándola en el complejo educativo del Revillagigedo. Un muro que si todo sale según lo previsto empezará a desaparecer en noviembre en una operación impulsada desde el Ayuntamiento para acondicionar toda esa zona y convertir esa esquina en un espacio público abierto y renovado.

Todo esto tiene como soporte el convenio firmado en abril entre la Compañía de Jesús, el Ayuntamiento y el Club Rotario de Gijón. Los Jesuitas ceden por 40 años la propiedad de su inmueble en un documento donde los rotarios comprometen su rehabilitación y gestión y el Ayuntamiento la urbanización del entorno. En el origen de esta rehabilitación estuvo un estudio y una propuesta de actuación del arquitecto José María Cabezudo, fallecido en 2015. Ha sido su hijo, José María Cabezudo Onzain, quien junto a los también arquitectos Pelayo Infiesta y María del Cobre Carballo se encargaron de realizar el proyecto que ahora se convierte en realidad.

Diario La Nueva España

R. Valle

https://www.lne.es/gijon/2024/09/23/natahoyo-disfruta-fachada-blanca-rehabilitada-108444467.html