–El más inmediato, sí. En la Feria desde hace muchos años tenemos presencia, invitamos a otros clubes a visitarnos, como los de Oviedo y Avilés y, este año, con la incorporación al club de Félix Baragaño y Álvaro Alonso, de la Cámara de Comercio, nos vemos reforzados. Haremos las visitas tradicionales, incorporando lógicamente a la Caja Rural de Asturias que inaugura pabellón, y estamos trabajando en al organización de una conferencia sobre la inteligencia artificial y sus límites éticos, que tendrá ponentes de primer nivel y va a ser muy interesante.
–Pretendemos que se haga un análisis desde una perspectiva humanitaria, en relación con la juventud, más allá de la meramente utilitarista de conseguir resultados inmediatos. Queremos que se hable sobre cuáles son los límites y si se debe poner alguno, teniendo en cuenta las nuevas tendencias y lo que marca también la última encíclica del Papa.
–Efectivamente, y es un reto no solo para esta presidencia, sino en general para el club en su totalidad. Ya se han tomado varias decisiones, como por ejemplo, la emisión de un matasellos y un sello con Correo, conmemorativo del centenario, que se confirmará a lo largo del enero del año que viene. También se va a proceder a hacer un reconocimiento a socios que ya no están entre nosotros y que fueron señeros, como Ramón Álvarez Viña, que será el primero. Y después, en esta línea de reconocer a los socios señeros y que han sido fundamentales, pues hay que recordar al que fue gobernador del distrito y con una impronta total en el rotarismo moderno, como fue Andrés Barriales Ardura. Este homenaje va a servir de excusa para hermanarnos con otro club de Canarias, donde él también fue socio.
–¿Cree que falta un poco que la gente perciba qué es y qué hace un rotario?
–Sí, hay cierta confusión también porque hay quien piensa que ser rotario es ser masón y no tiene nada que ver. Es cierto que en determinados momentos hubo una coincidencia, pero hoy no hay ninguna. El movimiento rotario es un movimiento mucho más amplio. La masonería es una actuación introspectiva que va produciendo una evolución interior hacia un grado de perfeccionamiento o de formación. Lo nuestro, el movimiento rotario, es un club de personas concretas que se incorporan voluntariamente y que actúan de cara al exterior, con el objetivo de conseguir el mejor de los bienes posibles para una comunidad, que es la que sirve.
–¿Cómo es el proceso de incorporación al club?
–Cualquier persona que tenga una posición de compromiso con el buen hacer y con el interés general puede solicitar la incorporación. Con ocasión de la Feria de Muestras es un buen momento para que el que quiera se acerque y lo proponga. Una vez que manifieste su intención, tiene que ser invitado y luego ya se hace un examen lo más riguroso posible de su situación, intentando evitar que se incorporen personas lógicamente indeseables. No se trata de ser una élite, pero tampoco queremos que se incorporen personas de dudosa moralidad.
–¿Qué cualidades debe tener un rotario?
–Las cualidades fundamentalmente son la idea de servicio, de justicia y de comprender al movimiento rotario como un movimiento global encaminado a defender la paz y desterrar determinadas enfermedades crónicas como es la poliomielitis y ayudar a luchar contra ellas en los continentes más necesitados, fundamentalmente África. Es decir, tenemos un movimiento global y uno local. En el global, el espíritu ha sido tradicionalmente definido por la Fundación Rotaria, cuya sede está en Evanston (EE. UU.) y los movimientos locales, como nuestro club, gozan de plena autonomía.
–¿Lo que les diferencia de una ONG tradicional es ese paraguas de la Fundación Rotaria internacional?
–Sí, además nuestra finalidad es que todo lo que entra, sale. No tenemos ningún gasto corriente. No pretendemos tampoco dedicarnos en exclusiva, como una ONG, a una determinada actividad. Van saliendo las oportunidades y las vamos gestionando dentro de esta idea de libertad, igualdad, fraternidad, globalidad, mejor servicio a la verdad. Son unos valores fundamentales que está bien recordarlos desde determinadas instituciones, pero nunca desde una situación elitista ni desde una actitud supremacista o de decir «esto es lo bueno y esto es lo malo». Actuamos conforme a nuestra moral, que es una moral de servicio.
–Con las recientes incorporaciones son 22 miembros, ¿cuál sería el número ideal?
–Un club rotario en una ciudad como Gijón, que es una ciudad solidaria, comprometida, muy filantrópica y muy atomizada en actuaciones, creo que lo ideal sería estar entre treinta y treinta y cinco. Sé que es muy difícil, porque exige mucho tiempo y dedicación, pero vamos a aspirar a ir incorporando gente que sea comprometida y dispuesta a servir a nuestros ideales.
–¿La restauración de la capilla de San Esteban del Mar es su obra más visible en Gijón?
–Ha sido un desafío, nada fácil, que incluso a fuer de ser sincero nos ha costado la presencia de determinados socios, porque el grado de compromiso no ha sido de un año rotario, llevamos dos o tres. La capilla va a ser un acicate en nuestra actuación porque queremos concentrar todas las conferencias, las reuniones y todo aquello que sea visible en este centro cultural. Al final es un espacio cultural que se ha puesto al servicio de la sociedad, que nace de un convenio a tres, entre el Ayuntamiento, los jesuitas y nosotros. La propiedad, indiscutiblemente, es de los jesuitas y nosotros actuamos filantrópicamente y de forma altruista, poniendo nuestros recursos a su servicio. Pero sí, queremos utilizarlo siempre en beneficio de las acciones culturales.
–Que les sirva también para ganar visibilidad.
–Sí, claro, el movimiento rotario tiene que tener una visibilidad porque los valores que defienden son esenciales y sustanciales. Los damos por hecho y cada día es más necesario recordarlos. Yo animo a la gente que quiera tener este compromiso, que también entienda que la forma de participar no es a través de una ONG. Esto implica una actuación presencial y activa. No se trata dehttps://www.elcomercio.es/gijon/club-rotario-gijon-carlos-cortinas-presidente-inteligencia-artificial-20260708204317-nt.html?fbclid=IwY2xjawTPCL9leHRuA2FlbQIxMABicmlkETFzbVFEMzZuVU53WU1VQ0J0c3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHiWydlAzyU9Tk7n4x0IAfMYDmX0hSlHtQsJ38Zxk4Pz-o7WdlMTU1nclVVgF_aem_Qg3hCE0Ib00wwo40EGWgJg&utm_campaign=mrf-facebook-elcomerciogijon&utm_source=facebook&utm_medium=social&mrfcid=202607206a5b32817d36d052f3856736 pagar una cuota al mes, sino que implica trabajar y participar en una rueda rotaria, que por eso se llama así, que es una especie de asamblea. La rueda es el símbolo de que somos todos un engranaje, que participamos en una serie de rotaciones y de misiones. El que se vea con esa fuerza, que es lo más importante, pues lo animo totalmente.
–¿Ya saben quién le sucederá al frente del club cuando acabe su mandato?
–Sí, será Raquel Casado, la actual directora de la Dirección General de Tráfico en Asturias. Lo hacemos así porque los proyectos importantes exigen una continuidad..
Diario El Comercio
Carlos Amado
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