La entidad gijonesa pretende organizar una cena solidaria en el marco legal vigente y ceder los fondos a una entidad social | Manuel de Pedro González ‘Cholo’, presidente Club Rotario Gijón
No está siendo un año fácil para la presidencia del Club Rotario de Gijón. Manuel de Pedro González (Santa Cruz de Mieres, 1958) asumió el cargo en un año «complicado e imprevisible» para todos. Es pintor industrial y decorativo desde joven y regenta desde hace 25 años su propio negocio en la calle Alarcón. El hostelero Javier Argüelles, quien también fuera presidente del club gijonés, le introdujo en las primeras reuniones rotarias. Un club que está «más vivo que nunca» y que mantiene intactas sus ganas de ayudar a quien pueda necesitarlo en la ciudad.
-¿Qué puede ofrecer el Club Rotario a la sociedad gijonesa?
-Llevamos muchos años haciendo eventos solidarios para recaudar fondos. Es nuestro espíritu y tradición. Cabe recordar que el Club Rotario es la entidad más grande a nivel mundial. Somos 1.200.000 rotarios en más de 35.000 clubes repartidos por todo el mundo. En la última reunión fijamos el objetivo claro de arrimar el hombro más que nunca para intentar ayudar a los colectivos más desfavorecidos de la ciudad.
-¿Por qué se hizo rotario?
-Javier Argüelles, del Café Central, fue mi padrino. Acudí a un par de reuniones y me parecieron enriquecedoras todas las conversaciones que de allí surgían. Desde entonces mi implicación con el club ha sido ascendente, tengo ganas de ayudar.
-¿Qué citas tienen previstas para el 2020?
-Todo está sujeto al marco legal de las nuevas normas de convivencia, pero el espíritu del Club Rotario es, ahora más que nunca, ayudar a quien lo necesite. Por ello estamos pendientes de poder fijar nuestra cena anual, el dinero recaudado irá destinado a alguna entidad social del amplio tejido de Gijón.
-El pasado domingo tuvieron la entrega de premios del torneo de golf. ¿Hubo suerte?
-(Ríe) No la hubo, pero fue un éxito de participación. Se jugó en el Club de Golf de Castiello y fue un gran momento para el encuentro entre socios y familiares. Todo con su debido respeto a las normas, por supuesto. La recaudación de las inscripciones se destinarán en unas becas para los alumnos de Revillagigedo.
La ELA en 2019
-En 2019 organizaron un concierto solidario. ¿Está en agenda para este año?
-Ya le digo que estamos pendientes del marco legal vigente, está dentro de nuestras intenciones repetirlo. El año pasado se realizó en el Teatro Jovellanos, necesitamos concretarlo con Divertia para conocer su viabilidad. No faltará por parte del Club Rotario de Gijón intención de hacer eventos para recaudar fondos y ayudar a quien lo necesite. En 2019 fue el dinero fue destinado a los enfermos de ELA.
-¿Habrá alguna acción novedosa para este año?
-Mire, yo tiro para lo mío en este caso (ríe). Estoy intentando que desde la Asociación Regional de Pintores Asturianos (Arpas) nos juntemos unos cuantos pintores para pintar y arreglar las casas de las personas que no puedan afrontar el gasto de repintar o arreglar algunas de las habitaciones de sus viviendas. Está todo en el aire, pero estamos intentando llevarlo a cabo lo antes posible.
-¿Qué requisitos se deben tener para ser socio del Club Rotario de Gijón?
-Principalmente, ser buena persona y tener ganas de ayudar. No requiere mucho tiempo, pero algo hay que tener para participar en las reuniones y en la toma de decisiones.
-¿Qué tipo de personas lo integran?
-No hace falta ser de ninguna forma determinada; no hay que ser especial en nada. Yo soy pintor, pero hay médicos, abogados y todo tipo de gente. Los hay más jóvenes y más veteranos, lo importante es aprender el uno del otro y enriquecer las reuniones con diferentes puntos de vista. La verdad es que cuando nos reunimos pasamos buenos momentos y generamos charlas muy interesantes. Se nos queda corto el tiempo porque siempre tenemos muchas cosas que organizar y decidir.
26 socios
-¿Cuántos socios son?
-Somos 26, pero ya le digo que estaríamos encantados de seguir recibiendo socios que vengan con ganas de aportar a nuestra entidad. Le insisto: no hay que ser de una forma determinada para ser rotario, simplemente venir con las ganas de echarle un capote a los demás.
-¿Dónde se reúnen?
-Nos estamos reuniendo todos los lunes desde hace tiempo en el parador Molino Viejo. Como hay quien no puede acudir por encontrarse fuera de la ciudad, añadimos las videoconferencias para que algunos socios puedan asistir a la toma de decisiones.
-¿Por qué le llaman Cholo?
-(Ríe) Hay quien ni siquiera sabe cuál es mi nombre de pila. A mi padrino también lo llamaban así y a mí me quedó desde pequeño en el pueblo. Un nombre heredado y muy gijonés.
Diario el Comercio de Gijón
Guillermo Maese/ Juan Carlos Tuero