Un viaje terrible y hermoso hacia la soledad

Aplausos para el ‘Viaje de Invierno’, de Schubert, en el concierto del Jovellanos | El recital contó con la colaboración del Rotary Club de Gijón, que destina la recaudación íntegra de la taquilla a la Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica

50956247--624x415‘Viaje de Invierno (Winterreise), es un ciclo de veinticuatro lieder para voz y piano de Franz Schubert. El viejo tema del caminante, símbolo del transcurso de la vida, se recoge aquí con una luz desoladora en la que se refleja el desamor, la desesperanza y la muerte. El ‘Viaje de Invierno’ es una composición triste de un músico situado casi en la ultraladera de la vida, pero al mismo tiempo es una obra de una belleza conmovedora. Ayer, en el Teatro Jovellanos, el tenor José Manuel Montero con la complicidad del pianista Aurelio Viribay interpretaron, dentro de la Temporada de la Sociedad Filarmónica de Gijón (Concierto N.º 1618 de la más veterana entidad cultural gijonesa), nos ofrecieron su versión íntima, empática y personal de esta cima de la música romántica. EL concierto contó con la colaboración del Club Rotario de Gijón, que sufragaron los carteles y la edición, en mi opinión modélica, de los programas de manos, en los que se incluye las letras de los lieder.

José Manuel Montero nos recordaba antes del concierto que hace veinte años había interpretado en el Jovellanos, ‘Los amantes de Teruel’, la ópera de Tomás Bretón. Entre sus grabaciones discográficas está, precisamente, el ‘Winterreise’ de Schubert. El tenor reconoció que no estaba en plenas condiciones vocales debido a una afección alérgica. Hizo un gran esfuerzo y, aunque efecticamente, en el paso de voz del medio al agudo se le notaba forzado, a medida que avanzaba el recital fue mejorando.

Montero da esa expresión intimista, un poco desgarrada, a esta obra y contó con el ‘bastón’ del pianista Aurelio Virivay, muy sutil y descriptivo en los preludios, los postluidos y los diálogos pianísticos con el cantante. El piano en estas obras de Schubert no se limita a acompañar, sino que completa y se entrecruza con la voz. En este sentido, Virivay nos ofreció una exquisita paleta de colores pianísticos. Entre los mejores momentos del concierto, el último lied, ‘El hombre de la zanfoña’, y también el de ‘La posada’, una marcha fúnebre paradójicamente nada dramática, pues se asocia al descanso y a la paz. Mucho más público del habitual gracias al tirón de los Rotarios que sufragaron el programa de mano con los textos en alemán y castellano. Grandes aplausos recompensaron a los artistas.

Diario El Comercio: RAMÓN AVELLO

https://www.elcomercio.es/culturas/musica/viaje-terrible-hermoso-20191212001829-ntvo.html