Un clínex, un palo de chupa-chups, una tarrina de helado, la anilla de una lata de refresco, un sobre de mayonesa vacío, un vaso de café de plástico, una bolsa, otra bolsa, el envoltorio de un caramelo, una botella, otra bolsa más… Son los pequeños residuos que van acompañando al paseante a lo largo de las sendas que bordean el río Piles. Muchos pocos que acaban haciendo un gran mucho, como comprobaron ayer la docena de voluntarios que, convocados por Rotaract Asturias (rotarios), participaron en una jornada de recogida de residuos enmarcada en la celebración del Día de la Limpieza Mundial, una campaña desarrollada este fin de semana en más de 150 países para retirar deshechos de entornos naturales como bosques, playas y ríos.
En los apenas 700 metros que separan el tramo del paseo fluvial que va desde debajo de la glorieta de La Guía a la de Albert Einstein, uno de los dos grupos en los que se habían dividido para llevar a cabo esta tarea ya tenía sus grandes bolsas de basura llenas de todo tipo de restos. Incluso habían utilizado dos mochilas que habían recogido también junto al río para seguir cargando botellas, plásticos y papel. Y aunque la intención era limitarse a la suciedad que se pudiera alcanzar desde el paseo, en la parte final de su recorrido «tuvimos que meternos mucho en la ribera, porque era escandaloso», apuntaba Andrés Barriales, uno de los voluntarios.
Del entramado de ramas que bordean el río fueron sacando una vieja maleta, varias botas y zapatillas, un altavoz, un pequeño motor, una silla de oficina e incluso un patinete infantil. «Nos ha llamado la atención lo sucio que está. Más allá de lo que podemos recoger. Y todo esto lo tenemos a menos de un kilómetro de la playa, con lo que es muy fácil que acabe allí», señalaba otra voluntaria, que añadía que junto a la basura que van dejando los usuarios de la senda y quienes circulan por las calles del entorno, hay muchos restos procedentes de riadas. «Lo que hay debajo del puente (de Albert Einstein) ya es demasiado para nosotros. Hay colchones, tendales… Es necesario que intervenga una cuadrilla municipal», pedía.
Teresa González, cuyo equipo recorrió la margen izquierda del río, junto al Grupo, destacó la gran cantidad de colillas que se encontraron. «La gente tiene el hábito de tirarlas al suelo y no sabe que eso contamina bastante», lamentaba. Rotaract contó con la colaboración de Emulsa, que les aportó bolsas y rastrillos.
Diario El Comercio
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