El Club Rotario acaba de finalizar el techo y la próxima semana comenzará con el pintado de las paredes, mientras que el Ayuntamiento arrancará en noviembre la adecuación del entorno exterior.
Han pasado más de setenta años desde que sus paredes albergasen la última misa. Ha sido utilizada como ambulatorio y gimnasio, y ahora la capilla de San Esteban del Mar, ubicada en El Natahoyo, cuenta los días que le quedan para convertirse en el nuevo centro cultural de la zona Oeste de Gijón. La rehabilitación que está realizando el Club Rotario ha empezado a encarar su fase final y el inmueble, de 1648, está cada vez más cerca de recuperar por completo su esplendoroso aspecto original.
La fachada ha dejado atrás los tonos marrones para lucir un imponente color blanco y en el interior el techo de madera era rematado este mismo jueves. En los próximos días los andamios acabarán por retirarse para comenzar los trabajos de pintura y la adecuación del suelo. Lo último que se colocará será la puerta, a la espera de que el Ayuntamiento realice la adecuación del entorno exterior del inmueble. Obras que empezarán en noviembre y cuentan con un plazo de ejecución de dos meses.
Para que el aspecto de la capilla tras finalización de las obras sea el más adecuado, los voluntarios y operarios han venido trabajando intensamente desde el pasado mes de mayo. Los usos alternativos que el edificio tuvo a lo largo de los años provocaron que el interior fuese modificado en diversas ocasiones, por lo que la actuación se ha centrado en intentar recuperar, dentro de lo posible, su aspecto original. “Abrieron ventanas, hicieron una puerta al fondo y abrieron huecos con el fin de hacer armarios empotrados. Todo eso lo deterioró mucho y se resintió la estructura; de hecho, hay dos contrafuertes fuera porque se veía que se estaba abriendo”, explica Luis Buznego, tesorero del Club Rotario.
De acuerdo a lo establecido por Patrimonio, lo único que no se reconstruirá será el arco de la nave central. Esta decisión ha permitido ganar altura y llegar a las vigas del techo, cuya estructura se mantenía aún aceptable, por lo que simplemente ha sido necesario poner un forro de manera. En el exterior, por su parte, se ha sustituido la teja de hormigón por teja árabe y el tejaroz, que estaban en mal estado, se reconstruyó.
En las próximas semanas se realizarán las labores de pintado y se hará el suelo, que se pondrá a cota de calle para evitar la entrada de agua en el interior los días de lluvia. También quedará pendiente la instalación de la puerta. Por su parte, el Ayuntamiento derribará el muro que actualmente mantiene a la capilla dentro del complejo educativo del Revillagigedo y acondicionará la zona para convertirla en un espacio abierto.
“La idea es integrar la capilla en el barrio, que ahora no lo está. Queremos que sea un espacio para la ciudadanía y ponerlo a disposición de las entidades culturales y vecinales de la zona Oeste, y de todo Gijón. Que sepan que aquí tienen un espacio más en el que poder realizar cualquier actividad”, indica la presidenta del Club Rotario, Patricia García Zapico.
Para poder financiar la actuación, la entidad ha venido realizando a lo largo de los meses varias campañas de financiación y pusieron en marcha un crowdfunding en colaboración con Hispania Nostra, aunque todavía quedarían pendientes por conseguir 10.000 euros. A día de hoy, “estamos vendiendo la lotería del club. En los últimos años, fueron tocando cosas y esperamos que este año podamos vender, pero que pueda ayudar un poco la suerte. Poder no solo terminar la capilla, sino mantenerla y aportarle al espacio esa nueva vida”. Asimismo, siguen recibiendo las donaciones de ciudadanos que quieren ver la capilla de San Esteban recuperada tras años en abandono.
Diario La Nueva España
Alicia G. Ovies/ FOTO: Marcos León
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