Los orígenes de un colectivo con actividad en la ciudad desde 1927 y recuperado en 1986 que ahora enfoca la rehabilitación de la capilla de San Esteban del Mar en El Natahoyo
Los rotarios y rotarias de Gijón están en la tarea –loable como todas las que emprendieron y culminaron antes– de recuperar la capilla de San Esteban del Mar que vemos junto a la Fundación Revillagigedo.
En el Archivo Histórico Provincial de Oviedo se guarda un documento original de título «Licencia para trasladar y fabricar una ermita bajo la advocación de San Esteban desde Tremañes (Gijón) al Natahoyo (Gijón). 25 de mayo del año 1647». En Gijón lo podemos consultar, en fotocopia, en la Biblioteca Asturiana del Padre Patac en la Biblioteca Pública Jovellanos. Fueron Alonso Ramírez de Jove y su esposa Margarita de Valdés Miranda, que en aquel lejano año de 1647 eran los «Señores de la Casa de Ramírez y los poseedores del Coto Señorial y Jurisdiccional del Natahoyo», quienes fundan y dotan una capilla para el barrio. Vemos en el documento que para su construcción, como se avanza en el título, se trajeron los restos de otra más antigua que existía en Tremañes. El hermoso cómic editado recientemente por el Club Rotario de Gijón (dibujos de Alfonso Zapico, guión de Luis Buznego) nos cuenta la historia.
El Club Rotario de Gijón se refundó en el año 1986, pero ya había estado activo en nuestra ciudad desde 1927 hasta el final de la guerra civil. En el año 1939 los rotarios fueron proscritos por Franco que los consideraba como algo parecido a los masones. De hecho en el Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca se conserva amplia documentación sobre el tema.
Sin connotaciones políticas ni sectarias son «rotarios» porque rotan, porque no tienen sede fija sino que se reúnen en los distintos domicilios de los socios o en restaurantes.
El lujoso Hotel Malet, en la calle Corrida esquina a Munuza y donde se hospedaba la familia real en sus visitas a Gijón, era el lugar de reuniones de los rotarios locales en el año fundacional de 1927 (se especificaba la duración de la reunión, de 13.30 a 15 horas) cuando el presidente era quien había sido alcalde de Gijón quince años antes, Dioniso Velasco Díaz. En la reunión en ese hotel correspondiente al día 16 de agosto de 1927 (martes, porque aquellos primeros rotarios se reunían todos los martes) asistieron como invitados personalidades como los gobernadores civiles y militares de Asturias y el que iba a ser en la década de 1940 el arquitecto del actual teatro Jovellanos, y también fotógrafo, José María Mendoza y Ussía.
Otro hotel «sede» de los rotarios era el Hotel Comercio, calle de la Trinidad cara a la plaza del Marqués, el segundo mejor hotel de Gijón tras el Malet. Los lemas de los rotarios: «Dar de sí antes de pensar en sí» y «Se beneficia más el que mejor sirve.
Aquellos rotarios gijoneses realizaron un viaje a Portugal que nos cuenta Joaquín Alonso Bonet en el diario «La Prensa» del 28 de octubre de 1927. Alonso Bonet era rotario, director de ese diario y fue Cronista Oficial de la Villa desde 1955 hasta 1975. Eduardo de Castro fue el segundo presidente: ingeniero director de la Junta de Obras del Puerto, esperantista, ateneísta también y cuyo nombre se mantiene en el callejero de Gijón con una avenida en Jove.
Esos rotarios gijoneses eran, como son los de hoy, jovellanistas convencidos. Secundino Felgueroso (que sustituyó a Eduardo de Castro en la presidencia y que antes había sido presidente del Ateneo Obrero) dejó escrito que Jovellanos sería rotario si en su época hubiese existido la asociación. Y recordamos también que Secundino está en el callejero, desde marzo de 1932, al ser uno de los hermanos Felgueroso.
Año 1931. El Rotary Club de Gijón edita una miscelánea de trabajos «inéditos, varios y dispersos» de Gaspar Melchor de Jovellanos, además con un largo prólogo del jovellanista por antonomasia: el cronista Julio Somoza. Antes del prólogo la dedicatoria: «El Rotary Club de Gijón dedica esta modesta ofrenda al sabio Jovellanos en el CXX aniversario de su entrada en la inmortalidad». El libro fue reeditado en el año 2007.
En diciembre de 1934 realizaron los rotarios una suscripción para los huérfanos de militares y obreros muertos durante los sucesos de octubre de aquel año, y consiguen más de seis mil pesetas. Y la cabalgata de Reyes de 1935 la gestionaron los rotarios. Al año y medio comenzó la guerra civil y tras ella para los rotarios, como para tantos gijoneses y gijonesas, empezaron demasiados años de obligado silencio.
Diario La Nueva España
https://www.lne.es/gijon/2024/06/09/rotarios-103540460.html