Cena benéfica anual en favor de la asociación: «Identidad para ellos»

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El pasado viernes celebramos la cena solidaria en favor de «Identidad para ellos», un colectivo que trabaja con jóvenes con escasas posibilidades de salir adelante. A la cena asistieron unas 250 personas, la cual se celebró en los salones de Somió Park.

De los cerca de 400 niños que están hoy bajo protección en el Principado, unos 30 cumplen al año la mayoría de edad y tienen que abandonar el sistema o, como dice Marcos Madrigal, el sistema les abandona a ellos. Este trabajador y educador social preside “Identidad para Ellos”, una ONG asturiana que muestra como pocas que el sistema falla. Surge en 2002 con gente que como Madrigal han pasado media vida institucionalizados, pero también con psicólogos, antropólogos y otros profesionales asqueados con lo que han visto hasta ahora.
La organización nace para dar una salida a las decenas de jóvenes que tras años bajo el “paraguas”, como lo llaman ellos, de una institución pública o privada, al cumplir la mayoría de edad les dan “una patada en el culo y fuera”, afirma Madrigal. “Nadie se preocupó de formarles, no solo académicamente, y eso que sería su obligación que el menos acabaran la enseñanza básica, sino para vivir de forma independiente. Para que os hagáis una idea aunque os parezca banal”, cuenta Madrigal, “algunos no saben ni poner un despertador. Durante años sus cuidadores se han ocupado de ir a su cuarto a levantarles. No saben gestionar su dinero, no han tenido un referente, una familia que les transmita lo que cuesta ganar un euro. Tienen un total desconocimiento de la vida real”.
Marcos lo sabe por experiencia y la organización que preside es una de las más críticas con el sistema actual. A ellos llegan cada año jóvenes que recién salidos de un centro no tienen adónde ir. “Vienen aquí sin nada [habla de un pequeño bajo en el barrio gijonés de El Llano] y tratamos de que por lo menos no duerman en la calle. Les pagamos una pensión y les ayudamos a buscar trabajo”. Pero no es fácil y muchos acaban volviendo a sus familias, de las que la Administración los separó hace años, con las que la mayoría ha perdido el contacto y lo peor es que sin que nadie resolviera los problemas, de maltrato, violencia o alcoholismo por los que fueron tutelados. “La situación llega a ser tan surrealista -lamentan en “Identidad para Ellos”- que muchos chavales no están empadronados en ninguna parte y sin eso no pueden acceder a nada, a ningún recurso público”.