Una lección de humanidad

foto-001Visita de Lancy Dodem de la Fundación Vicente Ferrer.

Lancy Dodem, nacido en el distrito de Anantapur, estado de Andhra Pradesh (India) tuvo la suerte de que en su distrito se estableciera el jesuita español (luego secularizado) Vicente Ferrer. Vicente Ferrer y mas tarde su esposa Anna hicieron un inmenso trabajo de educación y ordenación de la sociedad de Anantapur, abordando sus problemas con paciencia y convencimiento. Dedicaron su trabajo a los mas desfavorecidos en una sociedad clasista, machista y elitista. Ayudaron a los intocables, casta mayoritaria en el distrito a la cual pertenece Lancy, para que pudieran acceder a las escuelas. Dotaron a Anantapur de escuelas y de una red de hospitales y ambulatorios que cubren sus necesidades de salud, se preocuparon de que las niñas también tuvieran acceso a la escuela y recibieran una educación igual a la de los niños y sin limitación por razón de sexo, construyeron viviendas, elementales, muy baratas, pero dignas, que pusieron a nombre de las mujeres para que tuvieran en ello un respaldo. En palabras de Lancy después de 50 años de paciente trabajo lograron transformar la mentalidad de la gente de Anantapur.
Inculcaron a los jóvenes, en particular a las chicas, un carácter emprendedor para ser capaces de ganarse la vida por si mismas, no solo como empleadas, también como propietarias de sus propias empresas para lo cual establecieron un sistema de microcréditos.
También prestan especial atención a personas con deficiencias físicas o psíquicas, que en la India son rechazadas.
Lancy, primer niño apadrinado por la Fundación Vicente Ferrer, pone énfasis en lo que el denomina “Las tres claves para construir un mundo mejor” que el aprendió de Vicente Ferrer:
1ª. Creer en la providencia en el sentido de creer en ti mismo y en lo que quieres hacer. Aunque surjan dificultades, hay que salir adelante.
2ª. Una acción buena nunca se pierde. Siempre provoca algún efecto en algún sitio y el mundo necesita buenas acciones.
3ª Perdón. Siempre hay que perdonar a la gente y darle otra oportunidad.
La Fundación Vicente Ferrer prestó ayuda a unos 3.000.000 personas en Anatapur y escolarizó a mas de 130.000 niños que hoy tienen el mismo sueño que Lancy. Se nutre de recursos proporcionados por padrinos, en su mayoría españoles, que aportan 18 euros al mes.
Gracias Lancy por tu lección viva y práctica de humanismo. Nos hace falta